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Vice President, Asia Pacific

No todas las actualizaciones de software son iguales

Octubre 25, 2016

Anteriormente, actualizar el teléfono era un auténtico quebradero de cabeza. Si te comprabas un teléfono con un sistema operativo defectuoso, así se quedaba hasta que te comprabas uno nuevo. O bien, podías descargarte el firmware en el PC, buscar un cable de datos especial para conectar el teléfono al PC (si todavía lo tenías) y actualizar el teléfono. Con la llegada de los teléfonos inteligentes, empezamos a familiarizarnos con las aplicaciones y con las tiendas donde pueden adquirirse. Las aplicaciones nos ofrecen muchas ventajas. Nos encantan las aplicaciones, pero no pasa ni un día en que no debamos actualizar alguna en el teléfono. Las tiendas de aplicaciones nos facilitan el proceso dándonos la opción de “Actualizar todo”. Actualmente, todo lo que debemos hacer es activar las actualizaciones automáticas.

Pero ahí está el problema: nuestra pereza. Nos da pereza leer la letra pequeña, tomarnos un tiempo para comprobar si vale la pena realizar todas y cada una de las actualizaciones, comprobar si una actualización concreta es segura y está libre de errores, etc. A la mayoría de nosotros en realidad no nos importa, ¿verdad? El daño que se produce se limita básicamente a nuestras propias frustraciones personales. Basta con esperar uno o dos días y ya tenemos una nueva actualización que lo arregla todo. Pero la realidad es que los desarrolladores añaden dos fallos por cada uno que solucionan.

¿Cuál es el coste real de una actualización de software? En la empresa, los CIO también caen en esta trampa. Un nuevo software siempre resulta tentador, ya que promete solucionar cosas y añadir más características y funciones. ¿Pero no es verdad que, a más funciones, más problemas? Las actualizaciones de software no son objetos físicos que pueden quitarse y sustituirse, y por eso parece un proceso más sencillo: es como si una versión “punto uno” fuera solo un pequeño paso adelante. No obstante, ese cambio numérico en la actualización puede provocar auténticos quebraderos de cabeza. Ya va siendo hora de que seamos conscientes de que las “mejoras de rendimiento y correcciones de errores generales” en realidad significa: “por favor, sean ustedes nuestros probadores beta”. Es una mala costumbre que los fabricantes y los desarrolladores han fomentado a lo largo de los años. En la empresa, si las actualizaciones ocasionan algún problema se producirán efectos combinados en una red de sistemas ya compleja de por sí; un error podría afectar varios aspectos.

En mis años de experiencia ayudando a los clientes a gestionar su mantenimiento y actualizaciones, estos son los puntos clave que he aprendido y que puedo recomendarle:

1. Sea preciso con sus actualizaciones

Empiece por tener una imagen muy clara de su infraestructura y por comprender la topología de su red. Es necesario que sepa cómo se utilizan los distintos recursos y cómo se verán afectados por las actualizaciones.

Por ejemplo, si utiliza una plataforma de negociación deberá plantearse un enfoque diferente, digamos una actualización para un sistema de back office, porque no todos los segmentos de la red son iguales.

2. Adopte un planteamiento de gestión de riesgos

Examine cuál es el motivo (y el retorno de la inversión) para la actualización: ¿realmente existe, o es todo fruto de las prisas del fabricante? Tenga en cuenta también que, aunque usted piense que es necesario actualizar el software, quizás su organización no pueda permitírselo. Es evidente que a veces las actualizaciones y los parches generan problemas, y ello puede desbordarle a usted y también a su equipo.

Hágase esta pregunta: ¿Podrá ofrecer asistencia a los usuarios que llamen preguntando acerca de los cambios en las interfaces de usuario, o cuando las cosas no funcionen como antes?

3. Examine sus opciones de mantenimiento y actualización

Seguir un programa regular de actualizaciones permite despreocuparse del tema, pero también es necesario comprender los motivos de cómo y cuándo sus proveedores y fabricantes introducen estas actualizaciones. A menudo la actualización más reciente no es la más estable.
Tenga en cuenta cuáles son sus opciones para mantener el “bienestar” general de su infraestructura de TI. Después de todo, sus sistemas de sistemas no los ofrece un solo proveedor.

Un proveedor de servicios de mantenimiento por terceros, cualificado para supervisar, calcular y mantener los equipos de su empresa, y no limitado por las obligaciones del final de la vida útil, podría ofrecer a menudo opciones con una mejor relación calidad-precio para gestionar la asistencia integral y conseguir que no se deban hacer malabarismos constantemente cuando llega el final de la vida útil de un equipo y debe sustituirse por otro.

Si se prescinde de los elementos emocionales de un programa de actualizaciones y se encuentra un equipo en el que poder confiar, ya sea interno o externo, podrá aumentar la estabilidad de la infraestructura de su empresa.

No sea cómplice de la aceptación de actualizaciones defectuosas, porque nadie puede permitirse ser el conejillo de indias para los fabricantes.
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Si le ha gustado este artículo del blog, quizás desee escuchar la sesión del CEO de Curvature, Mike Sheldon, en Gartner ITFiPAm 2016 acerca de cómo ajustarse al presupuesto e innovar: 
https://www.curvature.com/blog/gartner-itam-2016-recap 

 

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